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20:53:42 18/02/2018

En un año detectaron casi 200 personas manejando bajo los efectos de drogas

Desde que comenzaron a implementarse en Rosario los controles de narcolemia, el 20 de enero de 2017, 195 conductores (el 40 por ciento de los 450 que fueron sometidos a ese tipo de tests) fueron detectados manejando bajo los efectos de estupefacientes, lo que podría haber ocasionado un siniestro debido a que la ingesta de estas sustancias produce notables disminuciones de reflejos. Del total de casos positivos, 55 eran conductores radicados fuera de la ciudad y sólo hubo una mujer.

Los datos oficiales fueron suministrados por la Secretaría de Control y Convivencia de la Municipalidad, organismo que coordina los operativos de tránsito que se realizan a diario, pero que se intensifican cada fin de semana o en vísperas de feriados.

Los tests de narcolemia debutaron en Rosario el 20 de enero del año pasado, luego de que el por entonces concejal Jorge Boasso logró que el Concejo aprobara una iniciativa que había impulsado durante años.

Llevarlos a cabo tenía un escollo importante: el alto costo de los aparatos de detección. Como ejemplo basta un dato: cada test de alcoholemia tiene un costo estimativo de unos 10 pesos; en el de narcolemia, en tanto, el valor asciende a los 52 dólares por prueba.

No obstante, la ausencia de ese test era una deuda muy alta, ya que son muchas las sustancias que pueden alterar los reflejos a la hora de conducir, más allá del alcohol.

Para llevar adelante las pruebas de narcolemia, en cada operativo de control se dispone de un médico, que es quien evalúa a qué conductor específicamente hay que someter a este tipo de pruebas.

Según explicó Mauro Bertolano, uno de los profesionales que desde hace más de una década integra estos equipos, "hay determinados signos que dan indicios de que alguien puede estar bajo los efectos de sustancias estupefacientes".

"Lo que evaluamos son los aspectos físicos y psíquicos del conductor, que suelen ser muy similares a los que puede presentar alguien que está conduciendo bajo los efectos del alcohol", puntualizó.

Entre esos signos se cuenta la inyección conjuntival, el tamaño de las pupilas, temblores y el modo de expresarse e hilvanar frases.

Tras detectar signos que llevan a pensar en algún tipo de consumo de sustancia más allá del alcohol, el profesional dispone entonces la realización del test de narcolemia.

Fuente: La Capital